Nos sobran los motivos
J. Sabina, A. Oliver

Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó,
esta malaventura, esta contradanza,
este trailer de mudanzas
con los muebles del amor.

Esta campana herida en el campanario,
esta mitad partida por la mitad,
estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.

Este cambio de acera de tus caderas,
este payaso que ya no hace reír,
este arrabal sin grillos en primavera
ni espaldas con cremallera
ni anillos de presumir.

Este dulce de leche contaminado,
este perro andaluz sin domesticar,
este orgullo de príncipe destronado,
esta espina del pecado,
esta ruina de Don Juan.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que éstos son
los últimos versos que te escribo.
Para decir condiós a los dos
nos sobran los motivos.

Esta necesidad de necesitarte,
este llamarte sin quererte llamar,
este olvidarme del deber de olvidarte,
este lunes, este martes
y el miércoles que vendrá.

Esta lágrima de hombre de las cavernas,
esta horma del zapato de Barbazul,
qué poco rato dura la vida eterna
por el túnel de tus piernas
entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra huérfana y delirante,
con su terco knock knocking on heaven´s door,
estos dedos que dejan caer un guante
delicado y transhumante
a los pies de un trovador.

Este land rover aparcado en tu puerta,
la rueca de Penélope en Luna Park,
este sueño que sueña que se despierta,
esta caracola muerta
sin la gramola del mar.

No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que éstos son
los últimos versos que te escribo.
Para decir condiós a los dos
nos sobran los motivos.