Adiós, adiós
J. Sabina, J. Gurruchaga

No soy un tipo complicado
de delicado paladar,
cualquier mujer es mi mujer,
cualquier cuarto de hotel, mi hogar.

Puedo dormir en cualquier lado,
a veces solo, a veces no,
a veces pongo "reservado
el derecho de admisión".

Y digo adiós, adiós, adiós,
cierro la maleta y pido
un taxi para la estación.

Cuando unos labios amenazan
con devorarme el corazón
enciendo la señal de alarma
y escapo en otra dirección.

Pasé dos noches en Sodoma,
viví en Gomorra de pensión,
cuando escapé del paraíso
Satanás me recogió.

Y digo adiós, adiós, adiós,
cojo mi chaqueta y pido
un taxi para la estación.

Y digo adiós, adiós, adiós,
cojo mi sombrero y pido
un taxi para la estación.

Si nos cruzamos por la vida
no me preguntes dónde voy,
mira mis ojos y adivina
lo que busco y lo que soy.

No importa que cierres la puerta,
me gusta entrar por el balcón,
al día siguiente dejo el hueco
de mi huida en tu colchón.

Y digo adiós, adiós, adiós,
cojo mi chaqueta y pido
un taxi para la estación.

Y digo adiós, adiós, adiós,
cojo mi sombrero y pido
un taxi para la estación.

Y digo adiós, adiós, adiós,
pago lo que debo y pido
un taxi para la estación.

Y digo adiós, adiós, adiós,
cojo mi sombrero y pido
un taxi para la estación.