| Canción para las manos de un soldado |
| J.Sabina |
El labrador de mi pueblo
lleva una azada en la mano;
que grandes tiene las manos
el labrador de mi pueblo:
cavando de sol a sol
con lluvia, nieve o calor.
El parado de mi pueblo
llena de angustia sus manos;
que tristes tiene las manos
el parado de mi pueblo:
dando vueltas a la noria
sin jornal y sin historia.
El alcalde de mi pueblo
lleva un bastón en las manos;
que finas tiene las manos
el alcalde de mi pueblo:
con su orgulloso bastón
preside la procesión.
El obrero de mi pueblo
no está en mi pueblo, ha emigrado;
sus manos amasan pan
para otros pueblos lejanos:
que lejos están las manos
del obrero de mi pueblo.
El soldado de mi pueblo
antes ha sido albañil;
ahora ya no tiene pala
lleva en la mano un fusil:
que frías tiene las manos
alrededor del fusil.
El cacique de mi pueblo
no vive tampoco allí,
con el sudor de mi pueblo
se compró un piso en Madrid:
con lo que su mano tira
cuántos podrían vivir.
Soldado, si alguna vez
el labrador de mi pueblo
se levanta y el obrero
se levanta y el parado...
¿qué vas ha haces tú, soldado,
que antes has sido albañil,
qué vas ha hacer con tus manos
y tu fusil?